Cómo leer la etiqueta de un complemento alimenticio
Actualizado: septiembre de 2026
La parte delantera del envase es publicidad. El reverso es un documento. Con esa frase se evitan la mayoría de los desengaños con los complementos alimenticios; queda solo saber qué buscar detrás y qué significa cada dato.
La lista de ingredientes va ordenada por peso
Los ingredientes se enumeran en orden decreciente según la cantidad empleada en la fabricación. Lo exige el Reglamento 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor. El primer puesto suele ser agua o un vehículo, y lo que se anuncia delante puede estar perfectamente al final.
Hay una excepción que conviene recordar: los ingredientes que representan menos del dos por ciento del peso pueden enumerarse en cualquier orden al final de la lista. Las últimas posiciones, por tanto, no están necesariamente ordenadas.
Los números E no son una advertencia, pero a veces conllevan una obligación
Un número E significa únicamente que la sustancia ha sido evaluada y autorizada en la Unión. La materia se regula en el Reglamento 1333/2008 sobre aditivos alimentarios. El número por sí solo no dice si el aditivo es natural: el ácido ascórbico, es decir, la vitamina C, es E300.
Seis colorantes tienen, en cambio, un estatuto especial. Tartrazina (E102), amarillo de quinoleína (E104), amarillo ocaso FCF (E110), azorrubina (E122), rojo cochinilla A (E124) y rojo Allura AC (E129) obligan a indicar en la etiqueta que el producto puede afectar negativamente a la actividad y la atención de los niños. La obligación deriva del anexo V del mismo reglamento y afecta a todo alimento que los contenga.
La falta de esa fórmula cuando figura uno de los seis es una irregularidad concreta, comprobable en treinta segundos: busque el número en la lista y después la frase en la etiqueta.
Qué puede prometer un fabricante
Las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables se rigen por el Reglamento 1924/2006. El principio es sencillo: solo puede usarse una declaración que haya superado la evaluación científica y figure en el registro europeo. Todo lo demás no está permitido, aunque suene prudente.
- Un complemento nunca cura. Atribuir a un alimento propiedades de prevención, tratamiento o curación de una enfermedad está expresamente prohibido. „Contra los parásitos”, „para el hígado”, „para la tensión” no son descripciones admisibles.
- „Detox” no está autorizada. Las declaraciones sobre depuración del organismo no figuran en el registro de declaraciones permitidas.
- „Probiótico” se trata a menudo como declaración de salud — la palabra en sí, sin más precisiones — y su uso en la etiqueta se cuestiona en varios Estados miembros.
- Las declaraciones sobre plantas están en suspenso. Para muchas materias vegetales la evaluación no ha concluido y permanecen en estado „on hold”. Por eso las descripciones de las hierbas en los materiales de los fabricantes son tan cautas y generales.
Cuánto hay — la pregunta que decide
Una lista sin cantidades no dice casi nada. Dos etiquetas pueden citar la misma planta y diferir diez veces en la dosis. En los extractos vegetales busque dos números:
- El contenido por dosis diaria, en miligramos o mililitros.
- La relación de extracción, escrita como 1:10 o 10:1. La notación 1:10 significa que de diez partes de materia vegetal se obtiene una de extracto — es decir, un extracto diluido. 10:1 indica un concentrado.
Si el fabricante enumera solo las plantas sin un solo número, el preparado no puede compararse con nada: ni con la competencia ni con las dosis descritas en las monografías.
La entidad responsable y la notificación
En cada envase deben figurar el nombre y la dirección del operador responsable de la información alimentaria. Él responde del producto y a él se dirige una reclamación. Conviene buscar el nombre en el registro mercantil del país de domicilio.
En España, además, los complementos alimenticios se notifican a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición antes de su comercialización. Comprobar si un producto aparece en ese circuito es una verificación al alcance de cualquiera.
Cuatro comprobaciones ante el estante
- Busque cada promesa de la cara frontal en la lista del reverso.
- Compruebe que, si figura uno de los seis colorantes, esté la advertencia prevista.
- Busque los números: miligramos por dosis y relación de extracción.
- Lea la dosis diaria y divida el contenido entre ella: sabrá cuánto dura de verdad el envase.
Fuentes
- Reglamento (UE) n.º 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor — EUR-Lex, CELEX 32011R1169
- Reglamento (CE) n.º 1333/2008 sobre aditivos alimentarios, anexo V — EUR-Lex, CELEX 32008R1333
- Reglamento (CE) n.º 1924/2006 sobre declaraciones nutricionales y de propiedades saludables — EUR-Lex, CELEX 32006R1924
- Directiva 2002/46/CE sobre complementos alimenticios — EUR-Lex, CELEX 32002L0046
- Registro europeo de declaraciones nutricionales y de propiedades saludables — Comisión Europea
- Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición — aesan.gob.es
Este texto describe reglas generales de etiquetado de alimentos y no constituye asesoramiento jurídico ni médico.